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Los tentáculos de los grandes consorcios financieros, industriales, de alta tecnología y servicios siempre estarán planificando y ejecutando acciones para penetran el alma de los pueblos e instaurar la dictadura del neoliberalismo. Esa es la esencia de sus negocios. Jamás harán otra cosa diferente. Por esa razón el Imperio y la Potencia Hegemónica EEUU no son otra cosa que el Gobierno Global de las Corporaciones que pretenden dominar de manera absoluta el mundo tras la caída del Comunismo Soviético, su principal enemigo ideológico. (Reflexión del Autor de este Ensayo, cuyo contenido integral coloco en el Blog a disposición de los interesados en el tema e incluso de aquellos que piensan que ese mundo ideal de la Globalización como Expresión Máxima de Bienestar es el único camino posible. Es un texto un poco largo, no es un simple artículo de opinión. Saludo a los que tengan la paciencia de leerlo. )
La Globalización ha sido definida con cierta ternura académica o pretendida objetividad teórica como la apertura de los mercados nacionales a los productos de consumo masivo, tecnológicos, financieros, comunicacionales e industriales, que en más de un 75 por ciento provienen de las grandes potencias económicas capitalistas. También implica este término el flujo de capitales financieros en inversiones directas desde las naciones desarrolladas hacia las más pobres, sobre todo para explotar materias primas, energía petrolera, materiales estratégicos como el cobre, el uranio, piedras preciosas como el oro y el diamante, madera tropical de alta calidad. Y se expresa igualmente en fenómenos actuales como la concentración del poder político en organismos internacionales tipo ONU, en organizaciones financieras como el FMI, Banco Mundial, Organización Mundial de Comercio, OIT, entre otras, que intentan confeccionar estrategias, proyectos y planes de desarrollo en función de intereses económicos financieros y empresariales, mediante la proyección de la democracia occidental como paradigma, alabando la libertad de comercio y el modo de vida de la norteamerica anglosajona. Lo que no puedo ocultar el hecho indiscutible de que el 90 por ciento de la inversión o el flujo de capitales, en las monedas universales tipo Dólar Americano o Euros, mucha de ella especulativa o de corto plazo, se concentra en las mismas naciones industrializadas y en las economías emergentes del sureste asiático, tales como Taiwán, Corea del Sur, China, Tailandia, Malasia, Indonesia, en menor proporción a países como Brasil, Argentina, Chile y México.
La globalización implica entonces homogeneizar, influenciar a través de los grandes medios de comunicación internacional a los pueblos diversos del Planeta Tierra, para instaurar como patrón de conducta el consumismo, el acceso teóricamente ilimitado a los bienes alimenticios procesados, farmacéuticos, automotrices, maquinarias, químicos, papel, computadoras, aviones, industria militar, que en un 90 por ciento son fabricados por las naciones industrializados.
Ideológicamente los defensores de la globalización, que sin duda constituye una realidad en la fase más avanzada del liberalismo económico o del capitalismo industrial, consolidada en las últimas dos décadas después del derrumbe del comunismo soviético, asumen como bandera el derecho de los seres humanos a consumir los productos de la modernidad material, sin barreras, sin controles de aduanas, en un libre e ilimitado flujo de comercio, que es igualado a la libertad. La globalización se presenta así como un fenómeno que irreversiblemente permitirá mejorar la calidad de vida de los pobladores de las más de 180 naciones de la Tierra, ya que abarata el acceso de los pueblos a los bienes de consumo masivo.
En lo político la idea de la libertad de comercio y a la penetración masiva de los mensajes de las grandes corporaciones a través de los medios de comunicación social, es asociada por los defensores de la globalización como un componente esencial del nuevo orden económico mundial, abierto, libre, ya que esta libertad de consumo se asocia con términos como democracia, progreso, modernidad, integración económica en un bloque comercial bajo el dominio de los EEUU, que se complementa con algunos polos complementarios de industrialización e intercambio comercial: asiático y europeo. Es decir según los defensores de la globalización quien no forma parte de la red mundial de comercio, con la aldea global de las comunicaciones y el desarrollo tecnológico, sobre todo de recursos de acceso a la información y el entretenimiento, del Internet, los avances de las telecomunicaciones y la industria, queda al margen de la civilización.
Una conclusión unánime de los defensores de la globalización como propuesta de desarrollo socioeconómico es que este fenómeno de mundialización de las culturas y el consumo, concentración de consorcios empresariales, flujos de capitales, instalación de fabricas de ensamblaje de equipos en países no industrializados para aprovechar la mano de obra barata y supuesto fin de las ideologías, es no sólo irreversible sino también positiva, porque iguala a los seres humanos en torno a una idea global de prosperidad, acceso a bienes, comunicación instantánea y disfrute del ocio.
Veamos ejemplos concretos de cómo opera la globalización
En la producción agropecuaria, los insumos de alta tecnología para mejorar la productividad, tales como abonos químicos, semillas, insecticidas, maquinarias, tractores, medios de transporte, infraestructura eléctrica, ordeñadoras, medicinas veterinarias, etc, son fabricadas en más de un 80 por ciento por los grandes consorcios internacionales del mundo capitalista desarrollado.La producción de alimentos tipo monocultivos como la soya en Argentina, Brasil, responde a un proceso de estímulo de estos rubros impulsado por las corporaciones agrícolas norteamericanas como la Monsanto, que comercializan la semilla y a través de agresivas campañas de asistencia técnica promueven la ocupación de grandes espacios de tierras cultivables de Sur América, para asentar allí esas unidades de producción.
En el mundo globalizado los estados industrializados, los grandes capitalistas del Norte, tienen una economía relativamente saludable, en tanto son diversas sus actividades productivas, las primarias, las extractivas, las secundarias, los servicios y el comercio. Por el contrario en ese mundo ideal de la globalización a los más pobres o no desarrollados le corresponde el monocultivo, la producción- exportación selectiva de sólo algunos rubros. Centroamérica sigue siendo un gran productor de bananos, café, algodón. Colombia se concentra en el sector cafetero, en el carbón, las flores. Perú en la pesca, el cobre, el oro; Malasia productor de caucho, Ceilán y Madagascar en te, las islas del Caribe oriental y del Indico Pacífico en especias, Argentina trigo, ganado y ahora soya. Uruguay ganadería, Chile vino, República Dominicana Caña de Azúcar. Los países africanos se especializan en la producción de diamantes, oro, uranio, fosfatos, Bolivia en estaño, ahora gas, Surinam, Guinea y Jamaica en bauxita, Guyana en oro.
En oposición a esta realidad de los países del denominado Tercer Mundo o las naciones dependientes los grandes países industriales del Norte se llevan las mayores tajadas de la torta económica, porque se especializan en bienes de alto valor agregado, con un superior componente tecnológico y de altos precios, en comparación con las materias primas, lo que asegura el sostenimiento de este sistema injusto, que cada día amplía más y más la brecha entre países pobres y países ricos. Ejemplo de este poderío industrial tecnológico lo tenemos en en el sector químico destacan la Dupont nortemericana, la Bayer alemana, la Unión Carbide norteamericana, la 3M, la AGA de Finlandia. En el sector farmacéutico la mayoría son empresas norteamericanas, francesas, suizas, alemanas y británicas. En total más de 20 grandes consorcios, con tentáculos y subsidiarias en todo el Globo., tales como Roche, Bayer, Merk, Ciba, Parque Davis, Smithkline Frenh, Novartis. Por su parte la producción de bienes de consumo masivo, cosméticos y detergentes la controlan monopolios y oligopolios como la Proter Gamble, Colgate Palmolive, empresas de EEUU, la Unilever británica. Otros consorcios del triunfante capitalismo imperialistas lo constituyen empresas como Del Monte, Cargill, la suiza Nestle, Heinz, Nork, Mc Cormick, especializadas en la fabricación de alimentos procesados de origen vegetal. La Gillete experta en productos de afeitar domina su segmento productivo, igual la Avon como consorcio de producción y venta directa de cosméticos y productos del hogar. Las gaseosas son dominadas por la Coca Cola y la Pepsico, las confiterías son Frito Lays y Jacks. En el sector de los electrodomésticos utilitarios sobresalen la General Electric norteamericana, LG, Samsung, Westinghouse, especializada también en refrigeración, comprensores industriales, la Carrier. Los equipos electrónicos audiovisuales tienen el sello de la Sony japonesa, Aiwa, Pioner, Panasonic, Toshiba, LG, Hiunday, Sansung, Shart,la europea Phillis, Telefunken, entre otras.En el sector automotriz el mercado lo concentran Japón, con Toyota, Nissan, Mitshubisi, las motocicletas Honda, Toyota, Kawasaki y la norteamericana Harley Davinson. EEUU tiene la General Motors Chevrolet,Ford, Dodge, Mack, las maquinarias Caterpillar, Jonh Deere, la británica Masey Fergurson, la francesa Renault, los británicos tienen la Land Rover, Rolls Roice, Italia la Fiat, Ferrari, Lombardini, Alemania la Mercedes Benz, Wolswagen, la Volvo y Scania son suecas, la Hyundai, Daewo coreanas etc. La industria del neumático la dominan las Firestone, Good Yeard,Bridgestone, Michelín, Pirelli. Las gigantescas firmas japonesas son el modelo más acabado de consorcios corporativos, ya que una sola corporación como la Mitshubishi abarcan su dominio a sectores como el industrial pesado, eléctrico, automotriz, la construcción, banca, etc. El sector aeronáutico comercial lo disputan dos grandes empresas la Boeing norteamericana y la Airbus europea. La industria militar la dominan con amplitud EEUU, Francia, Inglaterra, Italia, en menor medida Bélgica, Israel y Rusia.
Todos los grandes consorcios, multinacionales son los símbolos vivos de la modernidad y el progreso. La posibilidad de competir con ellos es casi nula pues concentran factorías, subsidiarias, inversiones en distribuidoras y franquicias en casi todo el mundo, aprovechando la mano de obra barata de los menos desarrollados, tienen unidades de investigación tecnológica, redes de relaciones públicas, publicidad a raudales, apoyo de sus respectivos gobiernos matrices, configuran monopolios u oligopolios, tienen influencia global en Estados y decisiones de los organismos de control financiero como el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio y el Fondo Monetario Internacional. Generan ingresos superiores a los 50 miles de millones de dólares por empresa y ganancias igualmente abultadas. Se cotizan en la bolsa y forman parte del patrimonio privado de los ciudadanos del Primer Mundo, muchos de ellos socios corporativos con sus inversiones familiares, aunque muy lejos de los grandes magnates o supermillonarios,que reúnen fortunas cercanas o superiores a los 100 mil millones de dólares, bien sea Bill Gates o el mexicano Carlos Slin.
Otros ejemplos de empresas de alta tecnología y presencia global. Las de computación como IBM, Siemens alemana experta en infraestructura telefónica, las gigantes de los equipos de teléfonos celulares como la norteamericana Motorola, la finlandesa Nokia, la sueca Erickson, Sangung, entre otras. En computación los gigantes del hardware o equipos informáticos la HP, Dell, Compaq, IBM, Aples, Epson, en programación y sofware el gran gigante de Bill Gates Microsoft, Adobe, Lotus, los fabricantes de microprocesadores como la Intel, los motores de búsqueda tipo Yahoo, Alta Vista, Google, etc.
Grandes Empresas: Grandes Corporaciones Mediáticas
Ahora toda esta superestructura productiva en las industrias, explotadoras de minerales ya indicadas, a las que habría que agregar otros gigantes como Alcoa, Reynolds,las mineras canadienses, surafricanas y australianas, la telefónica ATT, Bellsouth, Telefónica de España, energéticas petroleras como la EXXON-Mobil, Chevron Texaco, Shell, Total, Eni, etc, y empresas de servicios como las cadenas de tiendas al menor, tipo Sears, Wal Mart, los restaurantes Mac Donald, Wendy, Arturos, los grandes bancos el Morgan, el Chase Manhatan, el City Bank, los bancos japoneses, como es obvio requiere de un aparataje de propaganda ideológica, publicitaria y de promoción del consumismo. Ese componente esencial de información- comunicación son los grandes medios de comunicación audiovisuales, empresas periodísticas, cadenas de TV como la CBS, la ABC, la NBC, productoras de programas de gran audiencia en los EEUU, la CNN cadena internacional de noticias, la Fox con su red de información dirigida promotora del rol hegemónico de la ultraderecha norteamericana, deportes, exhibición de películas.
Esta superestructura mediática la complementan “exitosamente” empresas como la Sony, las cadenas en español Telemundo, Univisión del Grupo Cisneros, la red Televisa de México, estas últimas solidarias del poder imperial, los grandes medios impresos el New York Times, Washington Post, Time, National Geography, el imperio del entretenimiento Estudios Universal, MGM, Paramaunt, Columbia Wold Disney con canal, estudios de cine, ciudades de diversión en Anaheim Disneylandia y en Orlando Disneyword. Las grandes empresas de publicidad, las de estudios de opinión y mercadeo como la Gallup. Igual la BBC del Imperio Británico, defensora del ideal y la política oficial de la Corona, aunque de mucha mayor calidad que la nortemericana, las televisoras de Berlusconi en Italia, las compañías japonesas de dibujos animados.
Toda esta gran red de medios de información, comunicación y entretenimiento, vinculados con las audiencias en tiempo real, da sustento a la Aldea Global pregonada por el estudioso canadiense Mac Luham, que de manera simultánea nos coloca en contacto permanente e instantáneo con los hechos noticiosos, sin importar sitio, frontera, sin respeto por la soberanía, palabra desterrada por los defensores de la globalidad, en su condición de fieles creyentes del gobierno del mercado por encima del interés público y de las realidades locales. Es un mundo al servicio del rey mercado, con un idioma predominante el inglés, un mismo gusto por la música, comida chatarra, ropa de alta moda o de calidad. Es el culto a la marca, a los royalties, a los derechos corporativos, las patentes.
Los satélites de comunicación, también han posibilitado con la ayuda de las industrias de marqueting, medios, ahora con el apoyo de Internet, la publicidad, los flujos turísticos, la expansión y el poderío mediático que exhiben grandes eventos deportivos de masas, tales como las Olimpiadas, los mundiales de Futbol, la Serie Mundial de Béisbol, el basquet de la NBA, los juegos de fútbol americano, las carreras de Fórmula Uno. Los torneos de tenis, golf, los campeonatos de boxeo, estén a nuestro alcance en tiempo real, lo que también se ha repetido con eventos de impacto mundial como la caída del Muro de Berlín y el régimen comunista soviético, la muerte del Papa Juan Pablo II, la elección de Benedicto XVI como nuevo Papa, el derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York, la Guerra del Golfo, la caída de Sadam Huseim, la muerte de Lady Diana de Inglaterra, convertidos en espectáculos de consumo masivo gracias al poder de penetración cultural de la TV, la prensa, la radio e Internet. Con los satélites y los avances tecnológicos concentrados en los países industrializados, las noticias adquieren carácter global, masivo, se multiplican,. Con Internet se ha logrado integrar textos, correos, imágenes fotográficas, en movimiento, sonidos, etc, para que los navegantes del ciberespacio tengan la posibilidad de acceder a sitios de información, comunicación, bases de datos, grupos organizados, instituciones de gobierno, ONG, empresas, donde por igual en tiempo real, se dan fenómenos de globalización de gran impacto en la vida de millones de personas, conectadas con una computadora a una maraña de servidores y equipos informáticos, que incluso nos ofertan o regalan juegos, imágenes pornos, tan atrevidas como las que se proyectan por la industria del cine triple x de los EEUU, Francia o Italia.
Con tal componente de información teledirigida, vertical, simbólica reproducida digitalmente para el consumo masivo en el hogar, decidida por los grandes centros de poder, de noticias confeccionada en función de los intereses de las grandes potencias o las corporaciones empresariales, de entretenimiento masivo que promocionan la compra de asesorios, juguetes como Barbie, Monopolio, utiles escolares y ropa alusivas a las grandes producciones cinematográficas tipo Guerra de las Galaxias, Rambo, Robocot, Batman, Superman, Tarzán, Jurasic Park, Titanic, Terminator, Tom y Jerry, Picapiedras, Scoby y Sirenitas, entre tanta basura simbólica, se abre un espectro casi infinito de opciones para los consumidores y el gran negocio de la comunicación información recreación tiene asegurada su altísima rentabilidad y su utilidad para reproducir las bondades del sistema capitalista, su ideología, sus estereotipos, sus superhéroes, su invitación al individualismo extremo, que ahora también se pregona y concreta a través de modas de participación extrema como los Blogs, el fenómeno de distribución de videos You Tube, la macroredes sociales juveniles My Space y Faceboock.
Objetivos del Gran Poder Mediático mundial
Los estudios críticos sobre el efecto de esta poderosa red de corporaciones mediáticas de alcance mundial coinciden en que a través de este soporte de medios tradicionales y digitales, el individuos está sometido a un torbellino muy bien organizado de contenidos y mensajes que buscan entre otros efectos unificar los gustos, el pensamiento superficial, la moda, la reacción emocional, reforzar el simple entretenimiento y provocar la pasividad ante la constante exposición, condicionamiento y letargo que provocan en las audiencias la acción pura, los videojuegos, las comedias ligeras, melodramas, los personajes, superhéroes y enlatados de alto costo para los mercados latinoamericanos. Sus productos están allí en la vitrina de los grandes medios privados, sus nombres con conocidos: ER, Expedientes Secretos, Sabrina, High School Musical, Rebelde, show reales con personajes desconocidos, accidentes en vivo, persecuciones policiales, infidelidades, operaciones, cultos religiosos, gastronomía, labores del hogar, programas variados y de concursos, chismes de los artistas de Hollywood, promoción interminable y cansona de estrellas mundiales de la industria discográfica fabricadas como artículos de moda en estudios de sonido de alta tecnología y grupos de pop, reguetón, baladistas, merengueros, salseros de nuevo cuño, rock, que se venden en video clips, CD, DVD, en conciertos de alto costo para sus seguidores y de alto costo en promoción. Con todo este componente ideológico, comunicacional, mediático, se cierra el ciclo de la globalización de la cultura, que pretende que todos en el planeta tengamos los mismos gustos, escuchemos la misma música, veamos las mismas películas en un 70 por ciento de EEUU: comamos hamburguesas, tomemos coca cola, avena Quaquer, nos alimentemos con Corn Flake de Kellogs, pastas del trigo excedenterio de sus grandes fincas, compotas Heinz, leche Nestle, Toddy, nos vistamos con ropas de marca, usemos cosméticos Avons, Proter Gamble, Loreal, conduzcamos un Ford o un Mercedes, un reloj Seiko, Citizen, Casio, una cámara Cannon, Kodak, Olimpus, o Minolta, nos convirtamos en aficionados de los centros comerciales, las macrotiendas de consumo, que veamos a Shaquira, Anacondas, Arácnidos, Guerra de Galaxias, películas de acción, porno video made in Los Angeles o EEUU, nos calcemos con Adidas o Nike, nos comuniquemos por un Nokia o un Motorola.
En fin somos en el mundo de la globalización, real y omnipresente, el hombre reducido a un mero objeto de consumo, más que seres humanos con una visión propia del universo y de nuestro entorno social local y global, con diferencias culturales, diversos, con una lengua, con una herencia histórica valiosa, con modos de vidas variados, estilos de organización social diferentes.
La globalización pretende acabar con los estados nacionales, para convertir a la Tierra en una Aldea Global al servicio del consumo y la recreación, modelada de acuerdo al estándar de vida de los EEUU y de las grandes empresas corporativas, tutelada por ese mismo poder económico y por el Estado global de Washington, que domina en la ONU, el Consejo de Seguridad. Del Imperio que quita y pone gobiernos, que no admite juicios a sus militares en el extranjero, que no reconoce tribunales internacionales contra sus nacionales, que convirtió la lucha contra terrorismo en una estrategia de guerra de la nueva modernidad, altamente sofisticada tecnológicamente, con infraestructuras logísticas, satelitales y de poder bélico estructuradas por sus propias grandes multinacionales que participan en las jugosas inversiones y ganancias del negocio de la guerra preventiva, de ese país del Norte que irrespeta los derechos humanos y que a través de su vocero el señor Bush se erige en el gran hermano, defensor de la democracia, la libertad, mantiene el monopolio del poder nuclear junto a otras cinco potencias menores porque un Destino Manifiesto, una concepción cristiana protestante de la acumulación de riquezas y de la razón del poder del dinero han convertido a EEUU en el guardián universal de la ley, el orden y la estabilidad del universo.
Rebeldía frente a la Globalización de las Corporaciones
Por esa razón y porque no ha generado un cambio positivo en tareas pendientes como la lucha contra la pobreza, la prostitución, el Sida, el alcoholismo, la drogadicción, el atraso tecnológico, la disparidad de oportunidades entre pueblos de la Tierra, contra el manejo irracional del medio ambiente, la desertificación, la destrucción de la capa de ozono, la contaminación de los mares, el efecto invernadero que generan los combustibles fósiles quemados, la globalización no constituye un fenómeno neutral ni un pasaporte directo a una mejor calidad de vida para todos los habitantes del Planeta. Persisten las injusticias, las invasiones petroleras, las guerras, las contradicciones, las apetencias de dominio del poder imperial de los EEUU. Por ello la globalización no ha sido exitosa para instaurar en la Tierra el poder de la razón, la justicia, la democracia y la riqueza cultural.
Esta visión de la globalización como fenómeno irreversible y positivo debe ser superado por una nueva percepción de la cultura, del consumo, de la solidaridad, donde se logre erradicar la competencia desleal y criminal, el egoísmo extremo, la explotación del hombre por el hombre, la usura de los bancos acreedores de la deuda externa latinoamericana y donde el hambre sea superada. Para que se haga realidad el deber ser de la Constitución Bolivariana de la República de Venezuela que consagra nuestra variedad cultural, el respeto a las culturas, la necesidad de proteger nuestro patrimonio cultural simbólico o material, el acceso de todos a eso bienes culturales y la variedad inter étnica y cultural de nuestra nación, debemos denunciar, combatir, no aceptar pasivos, esta nueva y más acabada forma de dominación.
En esa lucha debe participar activamente todo ciudadano del mundo, practicante del amor más profundo a todos los seres de la Tierra, fiel creyente en los poderes creativos y constructivos de todo humano y militante incansable de la solidaridad, la igualdad, el respeto a los pueblos y la auténtica libertad de conciencia, no alienado por ese afán enfermizo al lucro, la ganancia, la explotación, el individualismo extremo, el consumismo y la guerra.
Autor: Licenciado Juan Ruiz Correa-
Periodista Profesor Universidad Bolivariana de Venezuela-Upata 2007



